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Túnica

 

tunicas

 

 

Se respeta la centenaria tradición de la vestimenta de los cofrades: túnica y capuz morados, con adorno de hilo amarillo cosido a “pata de gallo” en las bocamangas y parte baja de la túnica y capuz, llevando ceñido a la cintura un cordón amarillo que sujeta a la izquierda del cofrade un paño blanco con el bordado o pintura de Jesús llevando la cruz. Sobre el paño, sujeto con el mismo cordón, cae un gran rosario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La originalidad del paño extendido en la cintura del cofrade podría ser un mudo testimonio del origen de esta cofradía cuando era disciplinante, recordando el posible pañuelo con el que les limpiaban la sangre brotada en las procesiones tras la flagelación.

 

 

 

 

 

 

 


Hasta hace unos cincuenta años, los cofrades de Jesús Nazareno teníamos la costumbre de vestirnos y desvestirnos en la misma casa del “hermano mayor”, colgando las túnicas y capuces de unos clavos que tenían las paredes enjalbegadas de un gran patio o porche; y no hace falta imaginarse mucho cómo irían después "planchadas " aquellas rancias túnicas, por lo que se abandonó la costumbre cuando las madres y esposas de los nazarenos impusieron su sentido común y lógica. Aquella tradición de colgar la túnica y capuz en la casa del hermano mayor pudo tener antiguamente la finalidad que apuntaba un día Pilar Martínez, hermana del entonces Hermano Mayor Gabriel Martínez:  Que sería para conocer y controlar ¡quienes no asistían a las procesiones!, especialmente a la de “los pasos tempranos” que solían ser a las cinco de la mañana, y por consiguiente amonestar o multar a los nazarenos que faltaban, al menos en los años más antiguos.

 

Todos los nazarenos llevan ahora guantes blancos y van enlazados unos a otros con los cordones que salen de la carroza para conservar las distancias iguales en una distribución más racional, innovación que implantó la cofradía de El Cristo del Perdón en el año 1955.

La costumbre de que algunos cofrades vestidos de romanos acompañen a  la Imagen data del año 1930, pero se ha perdido esta costumbre, pues a los cofrades  no les gusta cambiar su túnica de nazareno por la indumentaria romana.

Hay obligatoriedad de llevar farol todos los que tengan más de 15 años, de llevar calzado oscuro y la prohibición expresa del calzado deportivo, de mantener las distancias para no ir amontonados, de no abandonar las filas hasta llegar al templo y finalice la procesión, ir con el respeto y decoro debido, no dar caramelos descaradamente, etc.

Los cuatro faroles de bronce que lleva la carroza de Jesús Nazareno se compraron en  1968 en la “Orfebrería David” de Valencia, costando cada uno 2.781 pesetas. Las crónicas de Braulio de Miguel destacan a esta hermandad “que estrenaría esos faroles grandiosos de oro y plata”.

Los faroles de los cofrades, anteriores a los actuales, se componían de caras rectangulares, primero para velas, y después se adaptaron para bombillas con pilas “de petaca” y electricidad continua; y a su vez habían sustituido a otros de vela con forma de cruz y que hemos visto en una fotografía de 1902 del niño nazareno Amós Gil Pedraza, pero  éste sustituiría a otros hasta llegar a los hachones ancestrales de siglos pasados. El actual  que portan los nazarenos, lleva dos bombillas eléctricas con el busto en bronce de Jesús rodeado de una corona de espinas del mismo metal, que en los años actuales rondan las 15.000 ptas. (90 €).